Hace mucho tiempo que se reconoce que algunas obras
atribuidas a Nichiren no fueron escritas por él, sino que le
fueron atribuidas retrospectivamente por discípulos posteriores. Esos textos sobre los que los especialistas coinciden ampliamente en que son apócrifos figuran en un volumen aparte de la edición crítica de sus escritos.
El problema radica en aquellos escritos cuya autoría de Nichiren está en disputa y cuya autenticidad no puede ni establecerse ni refutarse. El presente estudio propone un nuevo método para abordar este material problemático. Se centra en el Sandai hiho shō (Sobre los tres grandes misterios de la Ley), obra largamente controvertida dentro de la tradición de Nichiren por su defensa de una plataforma de ordenación patrocinada por el poder imperial, así como en los ensayos dirigidos al monje Sairen‑bō, que resultan importantes para evaluar la apropiación que hizo Nichiren del pensamiento de la iluminación original (hongaku).
NICHIREN, considerado junto con Hōnen, Shinran y Dōgen
uno de los representantes del «nuevo budismo» del periodo
Kamakura, no se consagró a redactar una obra extensa como el
Shōbō genzō de Dōgen o el Kyōgyō shinshō de Shinran; no
obstante, dejó una cantidad considerable de escritos, incluidas
cartas dirigidas a sus discípulos. Quienes sucedieron a la fe de
Nichiren y más tarde crearon la secta de Nichiren se esforzaron
por recopilar y editar sus escritos. El fruto de esos esfuerzos
apareció primero como una colección titulada Rokunai goshō
(escritos catalogados), aproximadamente un siglo tras la muerte de Nichiren; y le siguió, en el transcurso de los doscientos años siguientes, otra colección llamada Rokuge goshō (escritos no catalogados). La colección más rigurosamente editada y fiable de los escritos de Nichiren es la Shōwa teihon Nichiren Shōnin ibun (STN), editada y publicada tras la Segunda Guerra Mundial por la Asociación de Investigación de la Doctrina de Nichiren de la Universidad Risshō (1988).
El problema más difícil al tratar las obras atribuidas a Nichiren
es que no pocas de ellas tienen una autoría dudosa: dudosa
porque sus ideas a veces no son del todo claras e incluso
contradicen afirmaciones contenidas en los escritos auténticos
de Nichiren. La cuestión de la falsedad de algunos escritos ya se planteó durante el periodo Tokugawa (1603‑1868), pero fue tras el periodo Meiji (1868‑1912) cuando comenzó el examen
moderno y científico de sus obras. Yamakawa Chio (1879‑1956)
fue el pionero de esta nueva tendencia, pero el método más
sistemático para examinar la autoría fue establecido por Asai
Yōrin (1883‑1941). El método principal de Asai consistía en
examinar los escritos atribuidos a Nichiren desde el punto de
vista de si contenían o no elementos de la doctrina de la
iluminación original (hongaku). Según Asai, los escritos
reconocidos como auténticos de Nichiren no contienen las ideas de la doctrina de la iluminación original, a pesar de que tales ideas estaban muy extendidas en el periodo Kamakura. Por esta razón, Asai afirmó que las obras que incluyen elementos de la doctrina de la iluminación original son de autenticidad cuestionable. El criterio de Asai fue adoptado, con ciertas revisiones, por otros especialistas que desearon examinar críticamente las obras de Nichiren, entre ellos Tamura Yoshirō (1921‑1989).
Sueki Fumihiko
