Las cartas de Nichiren poseen las cualidades persuasivas del sermón oral o shōdō, ya que fueron redactadas como alternativa a la predicación directa, y en ellas se combinan tanto el estilo del setsuwa como el del zuihitsu. El shōdō, el setsuwa y el zuihitsu comparten un mismo fin: llegar al oyente o al lector y despertar en ellos una respuesta interior. Esta relación es evidente en la obra de Nichiren.
Comprender la narrativa del período Kamakura ha sido algo más complejo que una simple confusión de términos o falta de definiciones. Los obstáculos que dificultaron el estudio de la literatura del período Muromachi, descritos por Barbara Ruch (1977, págs. 279-284, 308-309), han impedido también analizar la del Kamakura: se ha prestado poca atención al componente oral y a las tradiciones populares; y ha existido un prejuicio según el cual la literatura se divide por clases sociales, lo que ha impedido ver el surgimiento de una obra dirigida al público, basada en las necesidades humanas más que en criterios estéticos establecidos. La conversión religiosa es solo una de las respuestas emocionales que esta literatura buscaba despertar.
Lo que las cartas de Nichiren nos revelan sobre la evolución de esta corriente literaria en la época Kamakura constituye un eslabón importante dentro de la tradición narrativa de Japón. Todo ello pone de manifiesto la necesidad de profundizar en estudios comparativos y descriptivos, así como en el análisis de las fuentes en su relación con la literatura de transmisión oral.
